Voy a Corea con gran confianza en Dios

Hermana Emperatriz Morocho, primera de su congregación en ir al Asia:

A inicios de año, con inmensa alegría, la Hna. Emperatriz Morocho, lojana, de 36 años, religiosa Terciaria Capuchina de la Sagrada Familia, partió como misionera para Corea del Sur, Asia, el continente del futuro.

Mi vocación se formó en mi familia, cuando mi mamá me enseñaba las primeras oraciones, ya que, mis padres son muy católicos y desde mi infancia me inculcaron el amor a Dios desde una experiencia de fe. Así participé en muchas convivencias, encuentros y retiros juveniles que me ayudaron a discernir la voluntad de Dios en mi vida. A los 17 años, cuando estaba en 6to. Curso, conocí a las misioneras Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia. Fue allí cuando Jesús me invitó y me dijo: “Ven y sígueme” y en respuesta, dejé todo para seguirlo. Mi familia me apoyó decididamente, me dijo que la vocación era para toda la vida y que lo piense bien.

TERCIARIA CAPUCHINA

Ingresé al postulantado y más tarde fui al Noviciado en Medellín, Colombia. Fui la primera ecuatoriana de la congregación, ya profesa trabajé en varias casas de nuestro país.

La congregación ya tiene más de 100 años en este continente, (Fundada por Mons. Luis Amigó en España) y, en Ecuador cumplimos 25 años en mayo. Celebramos nuestras bodas de plata con el envío de una ecuatoriana –la primera de nuestra congregación- a Corea del Sur, Asia, el continente del futuro, en el que vive el 60% de la población mundial.

A COREA DEL SUR, ASIA

Yo presenté mi solicitud para ir como misionera al Asia, porque al ser Directora Diocesana de OMP de Loja, tuve una visión panorámica de la realidad del mundo y me di cuenta que Asia tiene un porcentaje mínimo de cristianos. Así que quise aportar con la evangelización de este inmenso continente.

Voy a Corea, con sencillez, alegría y con un gran deseo: compartir el Evangelio con los pueblos de Asia, en donde nacieron las grandes civilizaciones y religiones del mundo.

FE ABSOLUTA

Una anécdota que la recuerdo siempre: al visitar las misiones del Oriente, tuve que cruzar un río muy crecido y con grandes corrientes. Cruzaba a caballo, estaba en medio río y el caballo perdía estabilidad, -yo no se nadar-, así que lo único que hice fue encomendarme al Señor, cerrar los ojos y aferrarme al caballo.

Luego abrí los ojos y vi que estaba en la otra orilla del río: sanos y salvos. Si me aferré a un animal como el caballo, ¿cómo no voy a confiar ciegamente en Dios? Ahora sé que Dios nos cuida para cumplir una misión.

UN PEDIDO ESPECIAL

Les pido a mis hermanos ecuatorianos que sean parte de este proyecto misionero en Corea; colaborando con los misioneros que estamos fuera de Ecuador con sus oraciones, con sus ayudas materiales, con el ofrecimiento de sus sacrificios a favor de la evangelización del mundo.

COMPROMISO DE TODOS

Dios nos puso aquí con un objetivo, descubrámoslo a la luz de la fe y seamos generosos, no tengan miedo y den las riendas de su vida a Jesús, el misionero de Dios Padre.

A las familias les invito a ser generosas con el Señor para que, si sus hijas deciden ser religiosas, les apoyen y les orienten a seguir esta hermosa vocación, y no sean obstáculo a su felicidad, ya que, el Señor no se deja ganar en generosidad. ¡Hagan la prueba y verán!

SER ALEGRES

El testimonio de que Cristo vive en nosotros es la alegría con la que vivimos la vida, porque estar con Jesús es la felicidad más grande y la debemos derramar en cada instante de nuestra vida.  

ESCRIBA A:
Hna. Emperatriz Morocho
Capuchin Tertiary Sister Of The Holy Family
Puch´on – Shi Sosa – Gu Koean – Dong 22-2
Kyonggi 422 – 090 COREA DEL SUR
E-mail: comsgf@shinbiro.com