JOMIEC ¿QUÉ ES?
Es la Secretaría Nacional de las OMP para los jóvenes, dentro de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe: “considerado el carácter propio de la educación misionera de los jóvenes, la Obra de la Propagación de la Fe dispondrá de un Servicio misionero de los jóvenes”
(Estatutos OMP, cap. 11 Articulo II, #10).
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JOVENES SIN FRONTERAS celebraron 30 años de vida y vigencia misionera en el Ecuado, el pasado 4 de febrero. Desde aquel 4 de febrero de 1979, miles de jóvenes han pasado por Jóvenes sin Fronteras. Todos tuvieron una experiencia de vida que marcó sus vidas, pues, cultivaron su relación personal con Cristo Vivo, abrieron su mente y corazón a la urgencia misionera, y se entusiasmaron mucho por la misión,sintieron al mundo y empezaron a cultivar la solidaridad, la fraternidad para con todos los pueblos y culturas de la tierra. Ellos y ellas tienen hoy "alma misionera" y un "corazón planetario". Muchos de los jóvenes, que ahora ya no son jóvenes, que pasaron por Jóvenes sin Fronteras son ahora profesionales, padres de familia, funcionarios, trabajadores, líderes comunitarios que tienen en su quehacer cotidiano la huella del Señor y que en cada actividad siempre destacan la importancia del otro, especialmente del más pobre y necesitado. Algunos jóvenes optaron, luego de su paso por Jóvenes sin Fronteras, por la vida religiosa misionera. Algunos son sacerdotes que han experimentado la misión en África, en algunos países de Europa y en varios de América Latina. Otros chicos y chicas han entrado a casas de formación y varios jóvenes están en seminarios con la firme esperanza de ser sacerdotes misioneros. También vale destacar todo el proceso formativo desarrollado en estos 30 años, que ha dado consistencia y proyección a los Jóvenes Sin Fronteras. Las experiencias misioneras en los tiempos fuertes (Semana Santa, Navidad) y en vacaciones han sido un pilar fundamental para el proceso de formación en la fe y para consolidar el "ser misionero" de cada joven que realizó esas experiencia. A ello debemos sumar los encuentros nacionales, que se realizan cada año en el mes de noviembre, dedicados a evaluar y planificar el camino misionero de los Jóvenes Misioneros del Ecuador. En cada una de las diez jurisdicciones eclesiásticas en las que funciona Jóvenes Sin Fronteras también se cuenta con una coordinación local y la asesoría del director diocesano de OMP y o un representante del mismo. Este momento hay seis jóvenes que han manifestado su voluntad de "ir de misiones" a dónde les envíen" una vez que terminen sus estudios universitarios. Esta realidad es una gran esperanza para la iglesia misionera .
El SERVICIO JÓVENES SIN FRONTERAS es:
Un Servicio ³especial² por su forma y estructura; cristiano católico, juvenil y misionero, presente en el Ecuador y en otros países hermanos, que forma parte de la rama juvenil de la Obra Misionera de Propagación de la Fe. Es un Servicio que despierta, orienta, profundiza y confirma, por medio de convivencias, encuentros, cursos de formación, experiencias misionerasŠ., el compromiso misionero de los jóvenes que pertenecen a grupos, movimientos y demás ambientes ambientes (colegios, universidad, catequistas, campesinos, obreros...) existentes en el país.
Jóvenes Sin fronteras de ninguna manera trata de reemplazar los grupos o movimientos existentes sino que por medio de convivencias y encuentros proporciona formación e información misionera ³ad gentes² tanto "ad intra" como "ad extra", para que los jóvenes tomen conciencia de su responsabilidad misionera y de la necesidad urgente de anunciar a Jesús a miles de millones de hermanos nuestros que aún no le conocen.
Nuestro objetivo es:
Formar y formarnos integralmente, cristiana, eclesial y humanamente; como cristianos y misioneros para responder al pedido de Jesús de ³ir por todo el mundo a anunciar la Buena Nueva² y animar misioneramente a la Iglesia del Ecuador, para que sintamos en nuestar mente y corazón que la "Humanidad es la Familia de Dios"
Para cumplir este objetivo partimos de un encuentro personal con Cristo y de un compromiso serio con nuestro ser cristiano y misionero para luego, apoyar la actividad misionera de la Iglesia, partiendo desde nuestra realidad personal, familiar y parroquial. Posteriormente como una manifestación del caminar misionero nos proyectamos más allá de nuestras fronteras. |